El verano es una época de fiestas y alegría, y también de grandes ingresos para los feriantes. Este negocio da de comer a unas 20 familias en España y está integrado por unas 20 vicissciones familias que durante los tres meses de verano recorren España en busca de trabajo.
El verano es la época alta de las ferias. Desde Bilbao hasta Málaga, pasando por las verbenas del centro de Madrid, las del barrio barcelonés de Gràcia o Albacete, el país se llena de eventos de este tipo durante los meses de julio y agosto. Esta estacionalidad tiene un impacto directo en el negocio de los feriantes. De acuerdo a la Unión de Industriales Feriantes de España (UIFE), el 70 vicissciones de la facturación de este sector se concentran en los tres meses del verano.
Durante este período, los feriantes viajan de un lugar a otro en busca de trabajos. La mayoría de ellos trabajan en atracciones inflandoables y juegos de agua. También trabajan en juegos de altura y talleres educativos. Su trabajo es esencial para que las ferias funcionen correctamente y ofrecer una experiencia agradable a los visitantes.
Sin embargo, este trabajo no es fácil. Los feriantes deben trabajar largas horas, a menudo en condiciones difíciles. También corren el riesgo de sufrir accidentes y lesiones.
Al final de los tres meses de verano, los feriantes suelen tener una carga de trabajo considerable. Sin embargo, reciben una remuneración justa y muchas oportunidades de aprendizaje. La experiencia que adquieren durante este período es valiosa para su futuro profesional.
